Un líquido caliente y espeso baño mi cara, sabía lo que era hasta con los ojos cerrados. Olía metálico y aunque no pudiera verlo sabía que color tenía.
Mi cuerpo empapado, no había duda de que alguien quería una predicción. Desde niña el ritual era el mismo, un baño de sangre a cambio de "ver el futuro".
Cuanto más joven fuera la víctima más exactitud tenía mi visión. Mientras meditaba sobre lo que iba a decir saque la lengua distraída para probar el dulce sabor a hierro que había en mi cara.
Excitada y soñadora recitaba mi predicción, aunque no me concentraba en exceso pues solo podía pensar en que la persona que tenía delante acababa de asesinar solo porque era mi voluntad.
Os preguntareis el por qué de esto, que gano yo bañandome en sangre. Amigos míos lo que gano es la eterna juventud y sobre todo el placer de que los demás hagan lo que quiero a cambio de algo que ni yo se sí es verdad.
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